José Medina, presidente de la Mancomunidad Espadán Mijares, ha revisado la instalación de la puesta en funcionamiento de los "Tótems Informativos" que han sido instaurados en los 15 municipios de la Mancomunidad. Reafirmando el Plan de Sostenibilidad Turística en Destino.

3,5 km de recorrido entre Aín y Alcúdia de Veo pasando por la Cueva de la Ondera, el monte “Escapulari”, la montaña “Foia de Moron”, la Cueva del Toro y la Chelva.
Con inicio en Sueras y final en Aín, pasaremos por el “Collet de mano” y el “Barranc de Paús”, un precioso embalse y la fuente de Benitandús. Veremos el río Veo, observaremos la fuente de la pistola, la más característica del municipio, pasaremos por el collado de Veo y coincidiremos con el GR366 y el CV140. Pasaremos por la “cova de l’ereta” y atravesaremos “Els Corrals”.
El sendero familiar de los sentidos ubicado en la localidad de Aín, comienza en la plaza Sorribes Fuster, y continúa por la calle Calvario para desembocar en la calle de l’Aigua. Al final de ésta, comienza el sendero que se adentra en el barranco de la caridad. Más adelante, se encuentra el molino de L’Arc y en sus alrededores encontramos un precioso acueducto construido con un arco de roca de rodeno y cemento. El agua que transporta este acueducto forma una sonora cascada. Este es el punto idóneo para activar el sentido del oído. También se puede apreciar el bonito conjuto de construcciones que forman el acueducto, el molino y la balsa de captación de agua. Se continúa por el margen izquierdo del barranco para tomar una senda que nos deja en la pista forestal que va hacia Eslida. Unos 500 m más adelante, se halla la cueva de las manos, una pequeña cavidad en la cual se puede apreciar un fuerte aroma a arcilla, de la cuál está formado el suelo de la cavidad, lo que la convierte en el punto ideal para activar el sentido del olfato. Más adelante, en el punto más alto de esta ruta, encontramos un estupendo mirador desde el cual poner en funcionamiento nuestra vista y contemplar un paisaje idílico en el que identificar los gigantes que se alzan imponentes en el horizonte. Estos son algunos de los picos más emblemáticos del municipio (Pico Gurugú, Castillo de Aín, Cerro Gordo y Peña Blanca) e incluso se ve el pico Peñagolosa. Continuamos avanzando por el sendero hasta llegar a la fuente de San Ambrosio, y es aquí donde el quinto sentido, el gusto, adquiere protagonismo. Podemos disfrutar de un refrescante trago del agua de la fuente e identificar sus peculiares matices.
El mismo nombre de Aín significa fuentes en árabe, y tal como indica su nombre numerosas fuentes nacen de sus montañas entre las que Los Noguerales, El Avellaner, La Ereta y El Barranc del Roig destacan por su belleza ubicadas entre los bosques de alcornoques y el rodeno.
El molino de Baix o Molino del Arquet es uno de los molinos mejor conservados junto al molino de Guinza situado más arriba ambos ahora de propiedad privada. El abundante agua del termino y el antiguo circuito de acequias, todavía en uso y muy bien ideado, hacia del lugar ideal para instalar molinos de agua para moler cereal o prensar aceitunas.
Un ejemplo más del aprovechamiento inteligente del agua es el conjunto del lavadero y Molinet, el lavadero cubierto aprovecha el agua de la acequia madre, y una vez usada para lavar el agua llega al caz o columna de agua que da presión al Molinet para hacer girar la rueda de molienda del cereal, que todavía se conserva, una vez pasa por el molino, el agua vuelve a canalizarse a la acequia aprovechándola para riego.
Durante la guerra civil se construyó la linea XYZ una larga serie de trincheras y puestos defensivos que recorren toda la Sierra del Espadán. Las trincheras del Pico Pastor son un claro ejemplo del esfuerzo realizado en ese turbulento periodo.
Fundado en el S.XVII el calvario de factura tradicional, es un centro religioso importante del pueblo. Su ubicación entre alcornocales lo convierte en un lugar de especial belleza.
El castillo de Ain, se ubica a cierta distancia del pueblo, sobre una abrupta colina desde donde se podía vigilar el entorno. Recientes excavaciones arqueológicas han sacado a la luz varias estancias de habitat y almacenaje.
El origen del pueblo de Ain es anterior al S.XII. Cuando llegó Jaume I era una alqueria fortificada. El centro del pueblo con sus calles estrechas y sus casas encaladas de blanco son claro ejemplo de ello. Si bien el pueblo toma su forma actual a partir del S.XVII cuando nuevos colonos sustituyen a los musulmanes expulsados un siglo atrás.